Últimamente me dan arranques de repente, impulsos que hacen que me apetezca encender el horno y hacer algo... lo que sea... Pues esto mismo, me pasó el otro día, querían pan, pero no un pan cualquiera, si no de ajo. Me puse a mirar y vi con gran sorpresa, que tenía lo necesario y el comentario de mi marido fue:
- ¿Qué rico!-
y el de mi niña:
- Buaf, ajo...-
Claro que es normal, que te ve a decir una niña, y lo que yo dije fue:
- ¡Esto para el blog!-
Jejeje...